Historia

En algunos antiguos documentos Munitibar aparece como Munditibar, Monitibar y Munitibar. Según esos documentos, Munitibar estaba en Gerrikaitz. En Bizkaia durante la época en que los condes se hacían llamar Señores, se crearon 21 villas, entre ellas Munitibar, que fue la decimoséptima. El fundador de Munitibar fue Don Tello, conocido como el XXII Señor de Bizkaia, el cual tenía el decimosexto voto entre las villas y ocupaba el mismo número de asiento en la Junta de Gernika. La ciudad se creó en 1366.

Arbatzegi, era la vigésimo octava de las anteiglesias de la Junta General. La primera parroquia de esta anteiglesia, la llamada San Vicente Mártir, la erigieron los agricultores al servicio de los señores de Bizkaia en el siglo X sobre la cima de Arbatzegi.

Esta parroquia estaba al servicio de la Colegiata de Ziortza, y para contrarrestar su poder, el Señor de Munitibar decidió reubicar el patronato en el barrio Munitibar en el año 1550, con la ayuda de las cofradías de los barrios, Aldaka, Totorika y Berreñoko.

Cuando bajaron el santo, sostuvieron una dura lucha contra los de Arbatzegi, Uriona y Gerrika, que no estaban de acuerdo con la decisión adoptada. A partir del año 1554, esta ermita recibe el nombre de San Miguel. Es bien conocido el poder que el Canónigo de Ziortza y la Colegiata ostentaron durante largos siglos en el monte Oiz y sus inmediaciones. Poseían numerosos corrales, prados y pastos, y clasificaban sus propiedades en tres divisiones. Los del monte Oiz, pertenecían todos a una misma división. Aquí entraban Markina, Mallabia, Ziortza y Munitibar. La segunda división era la de Gaztiburu, y agrupaba Aulestia y Gerrikaitz. Y la tercera para los de Amalloa.

Según se puede leer en los documentos de 1553, el famoso abad de la Colegiata Diego Hirusta, dio ante los escribas de Gerrikaitz las explicaciones pertinentes, para asegurar que los únicos caballos que podían pastar y vivir en el monte Oiz eran los pertenecientes a la Colegiata. Al parecer la colegiata tenía allí más de doscientas yeguas. Esta orden provocó multitud de enfrentamientos y juicios durante muchos años.

Gerrikaitz, desde que se convirtió en villa, tenía derecho a construir muros, rodear las casas y poner puertas, lo mismo que muchas otras villas. Al parecer, Gerrikaitz tenía tres entradas o portales, tal vez cuatro. En el siglo XIX, debido a la ley de desamortización puesta en vigor desde la época de Napoleón, Gerrikaitz y la anteiglesia Arbatzegi sufrieron también los influjos de dicha legislación. Como es bien sabido, cada pueblo tenía su parroquia, y en 1851, se limitó el número de sacerdotes para cada parroquia. Aquel año en la de Nuestra Señora había 220 feligreses y dos sacerdotes a su servicio. La parroquia de Arbatzegi contaba con 370 feligreses y tres sacerdotes.

Arbatzegi y Gerrikaitz camino de la unión

Fotos antiguas de Munitibar